miércoles. 30.11.2022
TRIBUNA | Perforaciones en alta mar

Australia se niega al 'offshore drilling'

Los isleños de Tiwi, en Australia, ganaron un caso judicial histórico contra la perforación en alta mar (offshore drilling, en inglés) por parte del gigante australiano Santos, productor de petróleo y gas, en sus aguas tradicionales tras denunciar que la empresa no les consultó sobre el impacto del proyecto. Éste es un ejemplo del creciente número de pleitos en los que se ven inmersas decenas de empresas de combustibles fósiles que planean perforar en océanos prístinos. Es también una clara señal de que las comunidades locales no apoyan la expansión del petróleo, el gas y el carbón. La era de los combustibles fósiles ha llegado a su fin a medida que la emergencia climática y los graves impactos ambientales acechan cada rincón del mundo.

Detalle de las aguas turquesas del archipiélago Tiwi.
Detalle de las aguas turquesas del archipiélago Tiwi.

En los últimos meses se han visto protestas y demandas comunitarias similares en Guyana, Sudáfrica, Argentina y Canadá contra la expansión y extracción de petróleo y gas en alta mar. Las empresas de combustibles fósiles también tienen en su punto de mira lugares simbólicos y cruciales para su explotación, como lo son el Ártico y la cuenca amazónica. Cada vez más países de América Latina, como México, Costa Rica y los países del Caribe, Argentina e incluso Perú, se ven amenazados por la explotación en alta mar. 

Proyectos que se habían considerado inviables han recibido un nuevo aliento: Noruega pretende ampliar las perforaciones en el prístino Ártico, en lo que sería el yacimiento de petróleo y gas fósil más septentrional del planeta. Paralelamente, Rumanía ya recibe gas extraído del Midia Gas Development (MGD), el nuevo y primer desarrollo de gas en alta mar en Rumanía en más de tres décadas. Además, el país más oriental de la UE, Chipre, ha recibido un renovado interés por su yacimiento de gas, el campo de Afrodita, del cual se dice que tiene suficiente gas para satisfacer las necesidades de Chipre y de gran parte de Europa.

Todo ello al son de un 2022 en el cual Europa ha experimentado algunas de las olas de calor más severas de las últimas décadas, incendios forestales inéditos, junto con devastadoras sequías que han llegado a paralizar el comercio fluvial en el Rin, que ha visto buques varados por los bajos niveles históricos que ha sufrido el icónico río. Irónicamente, estos factores se han sumado a la apuesta bélica rusa, derivando en una vuelta al carbón mismo.

La quema de combustibles fósiles, es decir, la quema de petróleo, gas natural y carbón, para generar energía, se emplea para producir electricidad, alimentar el transporte y los procesos industriales. Por norma, y especialmente en estos momentos, la volatilidad de sus precios impacta directamente sobre el coste de vida. Pero, además, conviene tener en cuenta que desde la invención de las primeras máquinas de vapor alimentadas con carbón en el siglo XVIII, nuestra quema de combustibles fósiles no ha dejado de aumentar. Cada año en todo el mundo quemamos más de 4.000 veces la cantidad de combustibles fósiles que en 1.776. Los efectos de la quema de combustibles fósiles, especialmente la emisión de dióxido de carbono, están produciendo daños innegables de gran alcance en nuestro clima y ecosistemas. Pero no todo está perdido.

Las comunidades locales tumban perforaciones en alta mar

Un gran primer paso con potencial impacto mundial se ha gestado en Australia. El gigante oceánico es el mayor exportador mundial de gas fósil. La demanda del abogado Dennis Tipakalippa, representando a la Oficina de Defensores del Medio Ambiente y apoyado por el Centro de Medio Ambiente del Territorio del Norte, argumentó que el regulador federal del gas en alta mar, el Nopsema, no debería haber aprobado los planes de perforación de Santos, ya que no había consultado al clan indígena de los Munupi: un proceso que estaba obligado a cursar en virtud de la legislación vigente, dado que la etnia tiene intereses en la protección de su terreno marítimo. En pocas palabras: este orgulloso anciano de la isla de Tiwi, elegido por su clan para proteger su territorio marítimo, ha llevado a un gigante del gas a los tribunales y ha ganado.

Tres meses después de presentar la demanda, el juez Mordecai Bromberg ha anulado la aprobación de la perforación petrolera, el proyecto Barossa de Santos, de 4.700 millones de dólares, otorgándole a Santos dos semanas para cerrar y retirar su plataforma del mar al norte de la isla de Melville, mientras Tipakalippa celebraba esa victoria colectiva.

¡Soy el hombre más feliz del mundo! Queremos que Santos y todas las empresas mineras recuerden que somos poderosos, que lucharemos por nuestra tierra y nuestro mar, por nuestras futuras generaciones, sin importar lo duro y lo larga que sea esta lucha

Esta decisión de trascendencia mundial tiene amplias consecuencias para el proyecto de gas de Barossa de Santos, para Nopsema y, lo que es más importante, para los propietarios tradicionales de las islas Tiwi y más allá. Esto se debe a que el fallo establece una nueva norma de consulta previa con las comunidades de las naciones indígenas y que conlleva implicaciones para aquellas que se oponen al desarrollo del gas fósil en tierra. Cabe recordar que la consulta no garantizará que los pueblos de las Primeras Naciones puedan ejercer el derecho al consentimiento libre, previo e informado. Con todo, es un paso importante hacia ese objetivo. En la práctica, es probable que las empresas de gas tengan que ir a hablar con las comunidades a las que afectarán sus proyectos, algo que Santos se negó a hacer.

La lucha colectiva contra el extractivismo: de aquí en adelante

De esta forma, a partir del 6 de octubre de 2022 Santos no tendrá autorización para perforar. Ahora solo debe facilitar el cierre ordenado y seguro de las operaciones de perforación y la retirada de la plataforma. Mientras se sigue cuestionando la legalidad de las perforaciones realizadas hasta la fecha, Santos ya ha anunciado que recurrirá la decisión. Si no consigue imponer sus intereses privados sobre el interés general, para seguir adelante con el proyecto de perforación tendrá que rehacer toda la evaluación de impacto. Y esto incluye la consulta con los propietarios tradicionales de la isla de Tiwi, que ya han expresado su grave preocupación por los efectos nocivos de esta actividad extractiva en el territorio.

Se trata de una victoria histórica para el clan Munupi, del que forma parte el Sr. Tipakilippa, además de un testimonio de su valor y dedicación en favor de la justicia climática. Pero también representa un gran avance para las comunidades indígenas del mundo, que a menudo se han encontrado sin voz ni voto ante el desolador extractivismo que arrasa con nuestro planeta al dejar un precedente y modelo a seguir.

Ha llegado el momento de reconocer que la “civilización” no se encuentra en cuán “desarrollados” somos, sino en el respeto y equilibrio que mantenemos con la naturaleza y las comunidades globales. Al fin y al cabo, vivimos en una aldea global: lo que ocurre en Ucrania repercute en Australia. De la misma manera, lo que ocurrió en Tiwi, repercutirá en Laponia.

Vista de una perforación petrolífera y de gas en alta mar | Foto: Pixabay
Vista de una perforación petrolífera y de gas en alta mar | Foto: Pixabay
Australia se niega al 'offshore drilling'
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